LOMLOE y competencia ciudadana

INTRODUCCIÓN A LA LOMLOE
Antes de hablar sobre la competencia ciudadana, en la que voy a centrar este artículo, vamos a explicar el marco en la que esta se incluye: la LOMLOE. La LOMLOE (Ley Orgánica Educativa de Modificación de la LOE) es una ley educativa aplicada a todo el territorio español desde el año 2020. Busca modificar ciertos aspectos de la LOE (2006) y deroga la posterior ley, LOMCE, de 2013. Pretende actualizar el sistema educativo en España para que sea más inclusivo, esté orientado al aprendizaje por competencias en lugar de a la memorización, y promueva valores democráticos, con una enseñanza adaptada a los cambios de nuestra sociedad actual.

Como hemos dicho, esta nueva ley promueve el aprendizaje por competencias, de forma que este sustituya al estudio memorístico tradicional. Estas competencias son el conjunto formado por  conocimientos, habilidades y actitudes. Es decir, el aprendizaje ya no se atribuye únicamente a la memorización, sino que el niño debe desarrollar habilidades y actitudes en relación a este saber, de forma que este se integre en su esquema de conocimientos y sea utilizado de manera práctica en su día a día. Con un enfoque en competencias, el aprendizaje va más allá de memorizar datos. Los estudiantes aprenden a aplicar lo que saben en situaciones reales. Por ejemplo, en lugar de solo aprender matemáticas, también practican cómo aplicar los conceptos matemáticos en problemas de la vida cotidiana, como hacer un presupuesto o interpretar estadísticas. De esta manera, los alumnos salen de la escuela verdaderamente preparados para la vida, habiéndose conseguido su desarrollo integral. 

Este paso hacia el aprendizaje por competencias me parece imprescindible para lograr nuestro desarrollo como sociedad. Muchas veces me encuentro con niños que se encuentran ahora mismo en la etapa escolar, o incluso a gente más cercana a mí en edad, que llevan estudiando años y años contenidos que en el fondo no saben, no han desarrollado esos conocimientos. A mí misma me ocurre en muchas ocasiones. Claramente los hemos memorizado, porque en la mayoría de casos estas personas somos justo las que han obtenido altas calificaciones en estas etapas educativas. Sin embargo, muchas veces no hemos logrado añadirlo a nuestro esquema de conocimientos, a nuestra forma de ver el mundo. Tuve en Secundaria una profesora de Historia que buscaba justamente esto, negándose en rotundo a la memorización sin sentido. Nos decía que no quería fechas en sus exámenes, quería sucesiones de causas y consecuencias, quería explicaciones acerca de las actitudes de las personas a lo largo de la historia, quería que realmente entendiéramos el por qué y el para qué de esos acontecimientos. Gracias a ella entendí realmente el sentido de estudiar todas esas fechas y nombres, pues añadían un factor más a todo eso que yo quería saber y que ella me enseñó siempre.  


La LOMLOE propone 9 competencias clave
    1. Competencia en comunicación lingüística
    2. Competencia plurilingüe
    3. Competencia matemática y en ciencia, ingeniería y tecnología
    4. Competencia digital
    5. Competencia personal, social y de aprender a aprender
    6. Competencia ciudadana
    7. Competencia emprendedora
    8. Competencia en conciencia y expresión culturales

INTRODUCCIÓN A LA COMPETENCIA CIUDADANA
La etapa escolar constituye para todo niño un momento de apertura al mundo, a la sociedad. Al entrar en el colegio, tan solo tenemos 3 años y, como es lógico, a esa edad todavía no tenemos claros los comportamientos que sí están aceptados en nuestra sociedad y los que no. Sin embargo, al terminar Educación Primaria ya tenemos 12 años, y ya deberíamos saber cómo debemos comportarnos para favorecer el desarrollo de un mundo justo, pacífico y organizado. No nos resulta raro que un niño de dos años no sea capaz de gestionar sus emociones correctamente o de comportarse adecuadamente en un lugar público como un restaurante o un hospital, pero sí que nos extrañaría si estas acciones vinieran de alguien que va a pasar al instituto. Nos podrían resultar molestos, incluso. En esos 9 años de escolarización ha tenido que haber una transformación visible en el comportamiento del niño, acompañada de un cambio también en su conciencia: debe saber qué puede hacer y qué no, y por qué este comportamiento es o no aceptado. 
Considero esta última parte de vital importancia: debemos enseñar justificaciones, procesos racionales, no acciones. De esto habla Fernando Savater, Catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, en su conferencia Ética y ciudadanía. 

            "Cuando se habla de ética de lo que se trata es de decir que los profesores se porten éticamente, que en el instituto reine un clima ético y así se  contagiarán los jóvenes. Todo menos empezar a discutir los principios y todo menos empezar a discutir el por qué hay que ser ético frente a quien no lo es (...). Si debe haber una asignatura de   educación para la ciudadanía no puede tratarse de fomentar conductas sino de explicar principios. Ni se estudia ética para ser bueno ni se estudia ciudadanía para ser bueno: se estudia ética y ciudadanía para ser libres y para saber qué es lo que se hace con la libertad y, luego, lo de ser buenos o malos, eso, ya lo verá cada cual".



En este aprendizaje la familia tiene un papel vital, pues son los padres los que pasan más tiempo con los niños en lugares públicos. Sin embargo, con la LOMLOE, el colegio pasa también a responsabilizarse de la adquisición de estos valores, de forma que los estudiantes desarrollen una conciencia cívica y ética que les permita contribuir de manera positiva a la sociedad. La competencia ciudadana, según la LOMLOE, es la capacidad para comprender los derechos y deberes en un contexto de respeto hacia los demás, así como participar activamente en la vida democrática. Gracias a esta competencia, el alumno...
1. Conoce y entiende los procesos históricos y sociales más relevantes relativos a su cultura. 
2. Conoce y respeta las normas y principios democráticos como la libertad, la justicia, la igualdad y la solidaridad, además de sus derechos y deberes, la importancia de la igualdad de género, y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 
3. Conoce y aplica las normas de convivencia y las aplica en cualquier contexto.
4. Resuelve de forma pacífica los conflictos: es vital promover la importancia del diálogo y de valores como la empatía. 
5. Ha desarrollado su pensamiento crítico y la capacidad de cuestionar ideas y opiniones de manera constructiva.
6. Respeta la diversidad: no solo debemos aprender a respetar las diferencias de opiniones, culturas y perspectivas, sino que tenemos que "abrazarlas", al constituir formas de aprender de los otros y de ampliar nuestro campo de visión. 
7. Ha desarrollado su conciencia medioambiental
8. Participa en actividades comunitarias
9. Se inicia en la adopción de estilos de vida sostenibles, para contribuir a la conservación de la biodiversidad desde una perspectiva tanto local como global. 
10. Reconoce y se opone a cualquier forma de discriminación o violencia. 

BENEFICIOS DE LA COMPETENCIA CIUDADANA PARA LA SOCIEDAD DEL FUTURO
Implementar una educación basada en la competencia ciudadana en etapas tempranas tiene múltiples beneficios para la sociedad a largo plazo. 
  • Ciudadanos responsables y comprometidos: los estudiantes que desarrollen su competencia ciudadana en la escuela tienen más probabilidades de convertirse en adultos responsables, con conciencia cívica y ética. Esto fomenta la creación de una sociedad con ciudadanos activos y comprometidos en los asuntos públicos.
  • Reducción de conflictos sociales: al aprender a resolver conflictos de manera pacífica, los estudiantes llevan esas habilidades a su vida adulta, reduciendo la violencia y promoviendo una convivencia armónica y pacífica. 
  • Sociedades inclusivas y respetuosas: una educación que promueve la diversidad y el respeto prepara a los estudiantes para vivir en una sociedad plural y globalizada, fomentando actitudes de respeto y tolerancia hacia otras culturas y costumbres. Además, son conscientes de la importancia de la igualdad de género. 
  • Participación democrática: las personas con competencias ciudadanas bien desarrolladas tienden a involucrarse más en la vida democrática, ya sea votando, participando en organizaciones sociales o promoviendo cambios en su comunidad basándose en la igualdad y la solidaridad. 
  • Ciudadanos comprometidos con el Medio Ambiente: aprender en la escuela la importancia de cuidar nuestro planeta, junto a las consecuencias que puede acarrear no hacerlo, asegura que en el futuro los hábitos de la población en este aspecto mejoren. 

LA COMPETENCIA CIUDADANA EN EL AULA: PROPUESTAS
El aula es el lugar idóneo para aprender todos estos valores, pues podemos ver la clase como una ciudad diminuta, al tamaño de los alumnos, de forma que aprendan cómo comportarse en un ambiente más reducido y de confianza, para luego poder pasar a la acción en los contextos sociales de la ciudad. Para ello, la LOMLOE propone metodologías activas y participativas que permitan experimentar situaciones de participación ciudadana en entornos controlados y educativos. 

1. DEBATES
Impulsar los debates en el aula mejora las habilidades de resolución de conflictos de forma pacífica, desarrolla su pensamiento crítico y fomenta la escucha activa de otras perspectivas, para que así se replanteen su posición, abriendo su mente a entender a los otros de manera empática. Además, asegura la mejora de las habilidades orales gracias a la simple práctica, promueve la empatía y el respeto, y estimula la investigación y la curiosidad. 
El primer paso para realizar un debate en clase es elegir el tema. Este debe ser relevante y adecuado para los estudiantes. Es preferible que lo hayan vivido ellos mismos o que sea un tema que han estudiado en clase, de forma que todos comprendan de qué están hablando. Por ejemplo, podrían debatir acerca de la utilidad de los deberes, de los "pros" y los "contras" de la tecnología en nuestra vida, de la importancia del cuidado del medio ambiente... Todos estos temas les permiten reflexionar desde su experiencia, e incluso pueden ayudar al maestro a conocer más sobre su visión de métodos utilizados en el aula (como es el caso del debate sobre los deberes) para ayudar a los propios alumnos y adaptarse a lo que piensan que les ayuda más en su aprendizaje. 
Después, se divide a los estudiantes en grupos (generalmente, uno a favor y otro en contra), y se reparten los roles. También pueden adjudicarse papeles como juez o moderador, de forma que haya alumnos que evalúen los argumentos propuestos por sus compañeros, desarrollando su pensamiento crítico y la capacidad de escucha activa. Cada uno de los equipos deberá preparar sus argumentos, investigar y reflexionar sobre el tema y sobre su postura. Esto los ayuda a comprender mejor el tema y a formular sus opiniones en base a hechos y datos. 
Antes del debate, es muy importante explicar de forma clara las normas que se van a seguir, y establecer los tiempos y turnos que tendrán para intervenir, evitando que un solo alumno monopolice la conversación. De esta manera se asegurará que la tarea se desarrolle en un ambiente respetuoso, positivo, constructivo y seguro, en el que nadie se sienta juzgado. 
Después del debate, se puede pedir a los estudiantes que reflexionen sobre sus propias actuaciones, las de sus compañeros y lo que aprendieron. También pueden analizar si sus opiniones cambiaron al escuchar otros puntos de vista.


Además de hacer esta actividad en el aula, los alumnos pueden participar en concursos de debate, de manera que se les motive a participar y mejorar en sus habilidades de retórica. El maestro pueden buscar los de su propia comunidad, pero aquí dejaremos un ejemplo de un torneo celebrado en Valencia para alumnos de 5º y 6º de Primaria, preparados para este mes de diciembre 2024 y mayo de 2025. Para más información visita su web



2. SIMULACIÓN DE UN AYUNTAMIENTO
En esta actividad los alumnos aprenderán mediante su propia experiencia (aprendizaje inmersivo) el funcionamiento de los procesos democráticos, al tiempo que les impulsa a tomar decisiones, a desarrollar su pensamiento crítico y habilidades de debate, y a promover los valores de la ciudadanía activa y el compromiso social. Pueden hacerse otras variantes, como la simulación de un Consejo de la Unión Europea (para debatir otros temas, como el cambio climático) o de un Consejo Escolar (en el que se planteen problemas que les afectan a ellos mismos, como propuestas para el recreo, organización de eventos y excursiones, mejoras en el aula...). En el caso del Consejo Escolar se podría alargar durante todo el curso, de forma que cuando surja algún problema en el aula se establezca un debate acerca de las posibilidades para arreglarlo y cada grupo proponga soluciones diferentes. En este caso simularemos un Ayuntamiento para tratar un problema de actualidad, por ejemplo, las posibilidades de acción para solucionar el problema de la DANA en Valencia. 
Primero dividiremos a los alumnos por equipos, de manera que se facilite la organización y se fomente la participación activa de todos los componentes del grupo. Dentro de cada uno se asignarán varios roles: secretario, portavoz, representantes... Después, todos juntos verán los problemas que se presentan y para los que tienen que buscar una solución. Los grupos se reunirán y formalizarán cómo van a afrontar estos dilemas, y los portavoces explicarán en el Ayuntamiento sus propuestas. Los otros miembros del Ayuntamiento pueden preguntar o añadir ideas. Durante esta fase, los estudiantes practican la escucha activa y el respeto por las ideas de los demás. Después del debate, se votarán las propuestas más relevantes y realizables. Este proceso enseña la importancia de tomar decisiones colectivas y respetar el resultado de la votación, permite que los alumnos vivan un proceso de elección democrática, desarrolla el sentido de responsabilidad y pertenencia, y mejora la convivencia y el respeto en el aula. 

3. PROYECTOS DE SERVICIO A LA COMUNIDAD
Gracias a la participación en este tipo de proyectos, los estudiantes tomarán la costumbre de involucrarse activamente en su entorno con iniciativas que beneficien a su comunidad, desarrollando de forma práctica su responsabilidad individual, sus habilidades de cooperación y liderazgo, su empatía y su solidaridad. Además, les demuestra que, aunque sean pequeños, pueden tener un gran impacto en su entorno y ser de gran ayuda con pequeñas acciones. De esta manera, se fortalece su autoestima y su motivación, pues saber que su trabajo es útil para los demás les da un sentido de propósito y satisfacción.
Algunas propuestas de actividades son las siguientes: 
  • Recogida solidaria de tapones: el Área de Responsabilidad Social Corporativa y la Oficina de Desarrollo Sostenible y Agenda 2030 del hospital Universitario la Paz en Madrid han puesto en marcha una campaña de recogida de tapones de plástico. Para ello, se han instalado cinco contenedores específicos para que las personas que puedan colaborar puedan dar una segunda vida a los tapones de plástico y colaborar con proyectos relacionados con la sostenibilidad y la solidaridad. En el aula se podría colocar un contenedor grande en el que los niños puedan echar los tapones que vayan recogiendo de sus casas, del comedor, de los envases o botellas que llevan al recreo... Poco a poco, el contenedor se irá llenando. Según vean que hay más tapones, se animarán a seguir colaborando, por lo que sería muy beneficioso que el contenedor fuera transparente. Una vez lleno, podrían llevarlo todos juntos al punto de recogida, orgullosos de su buena acción y de los beneficios que ha tenido su colaboración como clase.


  • Donación de juguetes o ropa: se podría pedir a los alumnos que, con ayuda de sus padres, seleccionen juguetes o ropa que ya no utilicen para donarla a una asociación o a una causa benéfica. Al igual que la recogida de tapones, esta actividad fomenta la solidaridad y la colaboración ciudadana, a la vez que hace que se sientan motivados y orgullosos de su acción. 
  • Colaboración con una residencia de ancianos: si bien la soledad es un mal que encoge los corazones de todas las generaciones, los mayores afectados son los ancianos que viven en residencias. Así lo ha expresado Juan José López, director de la Residencia de Mayores de Campolongo en Pontevedra. Es por ello que se ha instalado en la entrada del centro un gran buzón al que ya han entrado cerca de 1500 cartas dirigidas a los ancianos de la residencia. Unas palabras, un dibujo, una canción... cualquier cosa vale. Es muy sencillo mandarlas: las cartas deben enviarse a nombre de los “Residentes de la Residencia de Maiores de Campolongo”, en la calle Avenida María Victoria Moreno, número 26, con el código postal 36003 de Pontevedra. También existen propuestas de este estilo en Madrid. El año pasado participé en un voluntariado con niños en el que elaboraron postales navideñas para enviarlas a los ancianos de una residencia madrileña. Haciendo esta actividad en clase podemos ayudar tanto a los niños como a los ancianos, a los que haremos enormemente felices. 

En conclusión, la competencia ciudadana es fundamental para formar ciudadanos responsables, comprometidos y conscientes de su rol en la sociedad. Desde edades tempranas, los estudiantes desarrollan habilidades de convivencia, respeto y participación democrática, lo cual es esencial para construir un futuro donde la convivencia pacífica y la justicia social sean pilares de la sociedad. Actividades como debates, simulaciones de ayuntamientos y proyectos de servicio comunitario permiten a los estudiantes vivir experiencias cívicas, fortalecer su sentido de responsabilidad y descubrir el valor de contribuir positivamente a su comunidad.

Haz click en la imagen para ver la presentación.






Comentarios

  1. Me gusta mucho esta entrada ya que ofrece propuestas muy bien explicadas para trabajar esta competencia en el aula y, además, queda muy claro todo lo que se pretende trabajar y desarrollar con los niños.

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